La fiebre mundialista postergó casi todo. Pero hay realidades que están ahí, latentes, esperando ser abordadas y muy lejos de la discusión política partidaria en donde se acumulan tensiones, internas y especulaciones que desembocan en el año electoral y que se acelerarán apenas se despida la copa del mundo. En ese marco, el diagnóstico que escucharon las autoridades bonaerenses luego de la última reunión con los representantes de Caritas y la Iglesia católica fue contundente: el nivel de personas en situación de calle arribó a un nivel que no se había visto ni siquiera en el peor momento del 2001.
Las particularidades de cada caso en donde una persona pasa de tener un techo a dormir en la calle son múltiples. Se conjugan varias situaciones en las que la caída de los ingresos es sólo una pata. También se acumulan problemas de salud mental, crisis familiares y la imposibilidad de poder reinsertarse en su ámbito por las mismas condiciones del microclima en donde han vivido.
A principios de mes, el Ministro de Desarrollo de la Comunidad Andrés Larroque recibió al Arzobispo de La Plata, monseñor Gustavo Carrara; el obispo de Quilmes y presidente de la Comisión Episcopal de Cáritas, monseñor Carlos Tissera; y autoridades de Cáritas Región Buenos Aires. El diagnóstico trazado fue contundente. Aún sin una encuesta formal hecha en todo el territorio provincial, la conclusión marca que se encuentra en el peor momento de quienes duermen donde pueden.
Ante ese panorama, las autoridades del gobierno provincial sostienen que se han disparado los pedidos de asistencia alimentaria. Y además han detectado un fenómeno que es novedoso comparado con otros tiempos: los pedidos crecieron mucho en los municipios del interior. Allí radica un tema central, en momentos donde la situación se complejiza, en la propia comunidad la que absorbe y asiste a las familias que ya no pueden comer todos los días. Incluso a las que se han quedado sin techo. Pero ahora, ya no alcanza. Los que antes asistían, hoy están al límite. Es en ese momento donde el municipio se convierte en el primer escalón del Estado que recibe las peticiones.
“El estallido social ya llegó”, sostiene un funcionario que recorre a diario los ámbitos sociales bonaerenses. Y agrega: “el tema es que se manifiesta de otra manera. Crecieron las peleas familiares, la de vecinos contra vecinos o incluso la agresión a médicos o enfermeros en las guardias de los centros de salud barriales”. A esa pintura de la realidad social, se le agrega el crecimiento del consumo de drogas y el retiro del Estado en programas de contención y recuperación. Apenas algunas organizaciones sociales mantienen acciones para tratar de recuperar a los adictos.
“El consumo y la venta en los barrios se ha disparado”, agregan dirigentes sociales que prefieren mantener su anonimato porque lidian todos los días como los pequeños vendedores que ya no guardan ni las mínimas formas de comercializar a cualquier hora y sin esconderse. Lo hacen a la luz de todos los vecinos. El miedo reina y nadie se anima a denunciar. La pregunta se hace inevitable: ¿Cómo se comportará electoralmente esa porción de la población? Son las mismas áreas geográficas donde Javier Milei logró captar adhesiones en desmedro del peronismo. La experiencia libertaria ha dejado más de un herido. Sin embargo, los especialistas en sondeos de opinión sostienen que no hay un corrimiento entre los desencantados y el peronismo. Lo único que cree es el enojo, la decepción y el probable voto en blanco o ausentismo. Esto es hoy, claro está.
Al mismo tiempo, intendentes del Gran Buenos Aires que realizan sondeos permanentemente observan que la imagen del Presidente se ha caído en sus comunas y que la dirigente mejor mirada de la Libertad Avanza es Patricia Bullrich. Por ahora, la senadora, con lógica, sostiene que no se va a ningún lado. De todas formas, la corriente de pensar un “mielismo sin milei” ya ha comenzado. Y es, en definitiva, lo que observa en sus horas de San José 1111 Cristina Kirchner. La posibilidad de partir el escenario electoral en cuatro cuartos, sobre todo si, como quiere el oficialismo, se suspenden las Paso.
La teoría de Cristina Kirchner, que ahora ya empezó a ser divulgada con mayor fuerza por medios especializados, fue adelantada en esta columna la semana pasada. Vale la pena revisarlo.
Le atribuyen a la expresidenta la siguiente hipótesis: la elección de 2027 será de “cuatro cuartos”, es decir, un escenario fragmentado en al menos cuatro espacios competitivos dentro y fuera del peronismo. Máximo Kirchner y La Cámpora ya blanquearon la ruptura con Axel Kicillof en el acto de Parque Lezama, y en el entorno del gobernador bonaerense se descarta un acuerdo que lo consagre como candidato de unidad reconociendo la conducción de Cristina. Al menos, hasta ahora. La persistencia en la puja entre ambos sólo respondería a un enorme favor para la Casa Rosada. ¿Es cierto que Cristina Kirchner piensa en un nuevo pacto de Olivos? Por ahora, especulaciones.
En la lógica del “mileismo sin Milei”, la interna del peronismo también tiene su propia réplica con el retorno actualizado de lo que fue el inexistente “peronismo sin Perón”. El que lo trajo a la actualidad es el diputado de La Cámpora Facundo Tignanelli, quien comparó a Kicillof como el ex sindicalista Augusto Vandor, interpretando que el gobernador quiere encarar la etapa del “Cristinismo sin Cristina”. Pero el mensaje de fondo es otro y tiene que ver con la traición. Es un término muy utilizado en la historia del peronismo. Sus alcances son peligrosos, ya que el propio Perón pasó sus últimos días en Argentina convencido de otra traición, la de Héctor Cámpora. Paradojas de la historia, de la agrupación que lleva el nombre del “tío” acusan traición a su jefa política. No en vano, en las efemérides justicialistas el 17 de octubre es el día de la lealtad, porque los 364 restantes son de la traición.
La creciente escalada verbal no se condice muchas veces con los hechos reales. A pesar que a Kicillof le piden que eche de su gabinete a todos los representantes directos de Cristina Kirchner, no sólo no está dispuesto a hacerlo, sino que toma decisiones en camino contrario. Un ejemplo se vio esta semana con el decreto que establece la representación del poder ejecutivo en el Consejo de la Magistratura. De los tres representantes titulares que firmó el gobernador, sólo uno le responde directamente: Santiago Carlos Pérez Teruel. En tanto, Carlos Lisandro Pellegrini es director del Ministro de Justicia Juan Martín Mena y Santiago Eduardo Révora, el hombre de La Cámpora. Además por la legislatura se sumaron Mariano Cascallares y la massista Sofía Vanelli. Las internas en el Senado aún imposibilitaron la designación de su representante. Es en la Cámara Alta donde más expuesta está la tensión entre el kirchnerismo y Kicillof. Enojado por el rechazo a sus proyectos para declarar la emergencia alimentaria y sanitaria, Mario Ishii acaba de presentar otra iniciativa fuerte para que los municipios ya no puedan pagar el combustible de los patrulleros de la policía bonaerense. De llevarse a cabo, en la actual situación, la mitad de los móviles dejarían de funcionar. Y ni hablar de las reparaciones.
Esa conformación es clave para otra batalla de fondo que es completar los cupos para la conformación de la Corte Bonaerense.
En la vida legislativa, desde la Libertad Avanza advirtieron de un proyecto que presentó el Frente Renovador por el cual se obliga a las estaciones de servicio a anunciar con 72 horas de antelación el aumento de los combustibles. La reacción libertaria llegó, por ejemplo, del diputado Agustín Romo. Detrás del proyecto está el sector de Sergio Massa quien está más activo que nunca y espera la finalización de la Copa del Mundo para volver a marcar con claridad que sus pretensiones para el 2027 están vigentes. ¿Para la Nación o la Provincia? Dilemas lógicos de su manera de manejar los tiempos y los misterios. Ese que no guarda el Diputado Sebastián Galmarini quien ya ha dicho que Massa es su mejor candidato a Presidente.
El análisis del politólogo Galmarini es interesante, además, por otra cuestión. En su mirada, está convencido que la eliminación de las PASO será perjudicial para La Libertad Avanza porque explotaría el vínculo con sus aliados. Y no habría manera de acordar para quedar a merced de la lapicera de Karina Milei. En definitiva, el diagnóstico de Galmarini desembocaría en el mismo que le atribuyen a Cristina Kirchner. ¿Casualidades? Como le gusta decir a la ex presidente, “todo tiene que ver con todo”.